¿Qué hacer cuándo alguien cercano pasa por esta experiencia?


Las coordinadoras de Era en Abril- México-DF han compartido esta información con nosotras:

Lo primero que hay que tener en mente es que cada persona reacciona de manera diferente y que sus emociones pueden cambiar constantemente.

Tu familiar o amigo necesitará de tu tiempo, paciencia y compasión aunque tú no compartas su manera de pensar o expresarse o de alguna manera te lastimen y ofendan sus reacciones. Recuerda que la prioridad es el bienestar de la madre o el padre que perdieron al bebé y no el tuyo. Con el tiempo, podrán aclarar posibles desacuerdos y sanar heridas que se hayan causado.


¿Qué es lo que TÚ puedes llegar a experimentar?

- Impotencia, por no poder ayudar a la persona que quieres.

- Deseo de hacer que la persona supere pronto su pérdida, que “salga adelante”.

- Miedo a no saber cómo acercarse o qué decir.

- Sentir dolor o rabia cuando también esperabas a ese bebé.

- La necesidad de evitar tocar el tema o ver a la persona afectada.

- Tener la necesidad de fingir que no pasa nada.

Aunque tus sentimientos sean válidos y naturales, te compartimos algunas ideas para que seas tú la persona en la que ellos puedan apoyarse cuando más lo necesiten y que puedas evitar lastimar a la gente aunque lo hayas hecho sin querer, con las mejores intenciones de ayudar.

¿Qué decir?
Es mucho más fácil ser sinceros y abiertos que intentar decir algo acertado. Una persona en duelo valorará un simple “no sé qué decir”, “lamento que estés pasando por esto”, “aquí estoy para lo que necesiten o “rezo por ustedes”.

A veces, las palabras no son indispensables. Un abrazo, una mirada, sostener una mano, llorar, son más que suficientes.

¿Qué NO decir?
La mayoría de las veces, las personas que pierden un bebé reciben comentarios bien intencionados pero que, en muchas ocasiones, lastiman profundamente. Es normal que no sepas qué decir cuando no has pasado por ello pero evita a toda costa frases como: “eres joven, aún puedes tener más hijos”, “seguro el bebé venía mal”, “todo pasa por algo”, “Dios sabe por qué pasan las cosas”, “lo superarás con el tiempo” ,“ya tienes más hijos”.

Si tienes dudas sobre qué no decir, simplemente recuerda que lo mejor no es dar opiniones sino ofrecer ayuda y preguntar por sus necesidades.

¿Qué hacer?
- Pregunta qué es lo que la persona necesita, cómo puedes ayudarle. Recuérdale que aunque en el momento no pueda pensar en nada, tu oferta seguirá en pie cuando lo necesite y te lo puede pedir con toda confianza.

- Escucha a la persona cuando ésta quiera hablar, especialmente de su bebé y de su experiencia. Es la manera en que se trata de mantener vivo el recuerdo de sus hijos y se desahogan. Respeta también sus silencios.

- Respeta su manera de ver las cosas. Quizá para ti no fue un evento significativo o tu opinión sobre el tema es distinta. Está bien, pero recuerda que no se trata de ti y que la persona necesita reafirmación y consuelo.

- Ofrece ayuda práctica para arreglar trámites, ir al súper, cocinar, limpiar la casa, cuidar a los hermanos pequeños o cualquier tarea pequeña y rutinaria. Una persona doliente puede encontrar complicado llevar a cabo las labores más básicas y necesita tiempo y apoyo para recuperarse.

- Comprende y acepta que la persona a la que quieres puede decir o hacer cosas que no te gustan o con las que no estás de acuerdo, que quizá te confunda su manera de actuar. Dále tiempo. Recuerda que tú eres la persona fuerte y estable en esos momentos.

- Ten paciencia. En muchas ocasiones la persona doliente no puede estar cerca de personas embarazadas o con bebés pequeños pues le resulta un recordatorio muy doloroso. Eso no significa que no te quiera o no se interese en ti o en tu bebé. Cuando pase el tiempo y haya procesado las cosas, podrás discutirlo calmadamente, pero no te ofendas en el momento. Si hay un embarazo, bautizmo, baby shower o evento de ese tipo en esas fechas, puedes hablar directamente con la persona o escribirle una nota diciendo que la estás invitando pues quieres compartir ese momento pero que entiendes y respetas si deciden no acudir.

- Acompañale cuando no quiera estar sola y toma distancia cuando necesite su espacio. Procura estar presente, pero no abrumes a la persona. Si bien es importante que de vez en cuando le recuerdes a la persona que ahí estás para lo que necesite, aunque sea para estar sentados juntos y en silencio, tampoco la abrumes con tu presencia o quieras obligarla a salir o hacer algo que no quiere.

- Recuerda momentos especialmente difíciles como el aniversario de la fecha en que debía nacer el bebé, la fecha de su nacimiento o de su muerte, o durante los días festivos.

- Ofrécete a guardar las cosas del bebé u otros recuerdos que han quedado en el hospital hasta que la familia esté en condiciones de tenerlos en su casa más adelante, así como a devolver la ropa de maternidad u otras cosas que pueden ser muy difíciles de manipular o ver para los padres.

- Brinda información sobre fuentes de ayuda. Desde fundaciones como Era en Abril, médicos, tanatólogos, psicólogos, etc. Ofrécetea ayudar a hacer la cita y acompañar a la persona si es que lo acepta.

- Informa a las personas cercanas que sabían del embarazo sobre la pérdida para evitar conversaciones o preguntas incómodas.

- Si eres invitado, acompaña a la familia en cualquier tipo de evento o ritual que se lleve a cabo tras la muerte del bebé (velorio, sepelio, ceremonia, suelta de globos)

- Comparte esta información y recuerda que puedes acercarte a nosotros si tienes dudas o buscas la manera de ayudar a tu ser amado.


Estando a disposición de la familia que está en duelo cuando lo necesitan, escuchándolos y ofreciéndoles toda la ayuda que pueda brindarles, los ayudará a superar un momento muy difícil.

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